jueves, noviembre 09, 2006

Realidades complejas

Complejidad en educación. Complejidad que acompaña a cualquier organismo vivo que interacciona con su entorno. Esta cualidad “sine qua non” nos permite concienciarnos de la importancia que tiene en el proceso educativo conocer las diferentes variables que participan en cualquier sistema organizado de aprendizaje; por lo tanto, será material primordial para nuestra reflexión pedagógica. Mi objetivo fundamental es precisamente desenmarañar y analizar cada una de las variables que intervienen en el proceso, para así comprender cual es en realidad la maniobra de actuación que tenemos como docentes que, al mismo tiempo, nos hallamos dentro del mismo escenario como facilitadores del proceso de construcción de realidad de nuestros alumnos.

Pero antes de esbozar los asuntos internos y externos que deben estar presentes en nuestro análisis y diagnóstico, debemos dejar claro que no existen dos realidades completamente idénticas, ya que la experiencia que cada uno vive es distinta y difiere de la que pueda haber vivido yo mismo. Los “presentes” y “pasados” son distintos, pero la proyección hacia el futuro es lo que nos puede unir y ayudar a construir planes de acción que tengan como prioridad que nuestros dicentes aprendan, evolucionen, dominen las herramientas culturales que les ofrecemos, y sobretodo, que sean personas conscientes de la realidad socio-cultural que les rodea para saber tomar las decisiones oportunas en relación a ellos mismos y en consecuencia a su entorno.

Podemos sintetizar al máximo, y afirmar que existen dos tipos de procesos o realidades que chocan entre sí para construir una única que, a la vez, es compartida por los demás. Me estoy refiriendo a la realidad interna y externa de la persona que conoce o simplemente interacciona con su entorno. Por un lado tenemos una realidad construida por nuestros agentes culturales, y de la que emergen significados y categorizaciones que nos ayudan a adaptarnos al medio; y por el otro, una realidad interior única y subjetiva que al mismo tiempo ha sido moldeada por nuestras experiencias, construida a partir de nuestras relaciones con el otro y con los objetos del contexto, y en la que, intervienen procesos psicológicos mediatizados sobretodo por imágenes mentales y que tiene en el lenguaje el máximo pilar de la evolución humana. Más adelante, mostraré que mi pensamiento incluye más realidades o planos, que sustentan estas dos primeras realidades (física- cultural y mental) pero que sólo existen gracias a partir de estas dos primeras. Me refiero a los planos emocional y moral, dos realidades fruto de la evolución que el ser humano ha experimentado y que le ha permitido sobrevivir y mejorar esta supervivencia. No quiero decir con esto que las emociones sean fruto de unos pocos miles de años, pero sí el ser consciente de ellas y experimentar los sentimientos y actuar a partir de ellos. Aunque siempre sobre una base emocional primaria en la que el placer y el dolor que experimentaba nuestro organismo era quien nos guiaba en nuestro recorrido evolutivo. Podríamos hacer un símil con la evolución del lenguaje, es decir, del gesto a la palabra; pues en este caso, del dolor y el placer al sentimiento. Pero para no confundir demasiado al/la lector/a, vamos a ir paso a paso, empezando por el “afuera” y su relación con el “adentro” para así, acabar por darnos cuenta que tanto el uno como el otro son los que hacen posible por ejemplo que ahora mismo intente deconstruir un proceso que debido a su complejidad, requiera reflexión, análisis y sobretodo, imágenes y palabras.

Hablar del “afuera” no es únicamente hacer referencia a una realidad física y natural que gobierna con sus propias leyes el destino del ser humano. Hablar del “afuera” es tener presente que hemos cambiado nuestro entorno y hemos otorgado nuevos significados a los productos que han emergido de nuestras transformaciones. Por lo tanto, el exterior no es exclusivamente naturaleza, sino también cultura. Los productos de esa transformación reciben el nombre de herramientas culturales, y una de sus principales funciones ha sido en un principio, facilitar nuestra supervivencia, y posteriormente hacernos ganar calidad de vida y pasar a un estadio superior, en el que ya no es tanta la relevancia del hecho de paliar el dolor, sino hallar placer y comodidad, mejorar nuestras interacciones con el entorno, y hallar en sus productos e instituciones (por ejemplo la institución educativa) la vía de transmitir los conocimientos acumulados a lo largo de nuestra historia. Esto significa que la educación no la perciba únicamente como un método organizado para traspasar cultura, sino también como un método regido por la reflexión en el que se debe primar en el placer que debe suscitar en los alumnos el hecho de conocer y aprender para saber escoger sobre la base de sus sentimientos y emociones “éticas”. Cuando aprehendemos un objeto y lo hacemos nuestro, no utilizamos únicamente la razón, sino que su asimilación está modulada por un marcador somático (Damasio, 1994) que puede llegar a guiar nuestras acciones futuras. Hemos pasado de actuar para sobrevivir a actuar para lograr un equilibrio psíquico y mental que mejore esa supervivencia. Y es precisamente focalizando nuestra atención en aquello que nos produce bienestar como llegamos a movernos. La educación es el andamiaje perfecto para lograr este fin: dar equilibrio a la existencia del ser humano; regar y potenciar las capacidades de cada alumno para que halle la libertad en su propia acción futura. No es únicamente adaptación; la educación es también la transformación del exterior y el interior del ser humano. Pero esta transformación es incompresible sin un proceso previo de reflexión y deconstrucción. Asimismo, sus resultados pueden ser desastrosos si esa transformación individual o colectiva no tiene en consideración al “otro” y a sus entornos. Por lo tanto, se me hace imposible poder desligar la acción del “ethos”, o la emoción de la razón.

Como habrá podido comprobar el/la lector/a, he empezado a hablar del “afuera” sin poder obviar el “adentro”. Y aunque el exterior físico y natural podría existir sin el ser humano, la realidad cultural y sus significados simbólicos dependen de éste. Esto nos ha permitido poner en contacto nuestras mentes, y construir un “yo” en base a un “nosotros”. En resumen, la educación entrega las herramientas que nos ayudan a adaptarnos y a la vez, las que nos permiten cambiar esa realidad en relación a lo que sentimos. Este proceso que parte de la deconstrucción y se sustenta en la reflexión, únicamente se guía, entre otras, por la capacidad de crear nuevas fórmulas para solucionar los conflictos que emergen de ella misma (de la realidad cultural), y así poder tomar las decisiones que nos hagan evolucionar, aunque sean incorrectas. Damos por supuesto, que existen decisiones erróneas o correctas independientes de la reflexión, pero únicamente las que son conscientes y guiadas por la intención de permutar, son las que nos impulsan a crecer y tener experiencias que podemos utilizar posteriormente para solucionar futuros conflictos y predecir el devenir. Por lo tanto, la reflexión nos ayuda a desenmarañar contradicciones.

Nuestro sistema social y económico actual actúa directamente sobre la base de nuestros deseos; está impregnado por un hedonismo consumista que obvia los placeres éticos, desnudando y desensibilizándonos cada vez más y provocando así, que únicamente nos guíen los deseos materiales; las obligaciones pasan a un segundo plano, y de ello sacan beneficio los deseos a corto plazo, es decir, los que fabrica el propio capitalismo. Además, desensibiliza los sentimientos. Potencia el deseo fatuo y únicamente manipula la emoción para vendernos productos o alienarnos a unas ideas determinadas. Si hacemos lo mismo en la escuela y, por consiguiente, desligamos y manipulamos las emociones, pensamientos y valores, jamás formaremos personas íntegras y conscientes de su propia realidad. Pero únicamente el conocimiento nos permite superar estas contradicciones y por supuesto, para conocer y aprehender, deben interaccionar cada una de las realidades (física; moral; emocional y mental) que configuran nuestra existencia. La escuela del nuevo siglo debe superar los paradigmas que únicamente se han basado en el razonamiento desnudo de cualquier otro aspecto que tinte la realidad; hemos discernido entre las leyes de la naturaleza física, y las leyes de la naturaleza social, en las que se nos escapan demasiadas variables que por desconocimiento no podemos llegar a controlar -sobretodo sus consecuencias- haciéndose así imprevisibles, e incluso, las incluímos como parte del azar. Pero, si llegamos a profundizar en los hechos, en las causas y los efectos, y aún siendo consciente de que quizás son precisamente las causas lo que se nos llega a escapar por ser “líquidas” en un presente y formar parte siempre del pasado o el futuro, estamos en la obligación de intentar controlar el mayor número de variables para así poder calcular las probabilidades y no dejar al azar el protagonismo de nuestra acción educativa. Esto, únicamente se logra si nuestra acción educativa está guiada por la reflexión (deconstrucción- construcción) de nuestra acción dentro del aula, pero, teniendo presente que la vida de nuestros alumnos también transcurre fuera de ella. La escuela es simplemente un subsistema que debe interactuar de manera coordinada y coherentemente con los otros subsistemas de la realidad social del niño. Los otros sistemas, o microsistemas (teoría ecológica) como sabemos son la familia, grupo de amigos, deportes extraescolares… Si descompusiéramos aún más el sistema escolar, hallaríamos diferentes núcleos que deberían estar organizados y actuando para lograr un mismo fin u objetivo; me refiero por ejemplo, a los diferentes profesores del alumno, al/ la tutor/a, los especialistas del centro educativo… en definitiva agentes culturales “especializados” en una determinada función y que no deben de perder de vista el gran objetivo de su función docente.


Si nos paramos a analizar fríamente la última reflexión, se dan muchísimos paralelismos entre el funcionamiento interno que nos dibuja Damasio para explicar el funcionamiento de la mente, y las variables que hemos descrito, y que no difiere apenas de la visión ecologista de Urie Brofenbrenner sobre cómo se deberían estructurar e interactuar los elementos clave de la realidad social y cultural (sobretodo en el ámbito educativo) del niño. ¿Pero, qué fue lo primero, la realidad interior o la exterior (cultural)? Responder a esta pregunta es perder el tiempo, ya que no podemos empeñarnos en querer separar algo que actúa y únicamente tiene sentido a partir del otro. El interior y el exterior son inextricables a la persona, se amedrentan mutuamente, y aunque a priori, parece que buscamos herramientas en nuestro interior para adaptarnos, junto a los instintos “preprogramados” y así sobrevivir en el exterior, sólo a partir de aquellas nuevas herramientas que emergieron del interior (de la mente) del ser humano son las que nos han permitido modificar el entorno y acomodarnos de una manera más placentera al contexto, y al mismo tiempo dejar esta herencia a los que como nosotros, han compartido esta triple vida, entre lo que creemos que somos, lo que somos, y lo que queremos ser. O lo que es lo mismo: lo que sentimos, lo que pensamos y lo que deseamos. Por lo tanto, realidad interior y cultura son obra y función del y para el hombre. Y aunque la evolución física, química y biológica nos haya llevado a lo que somos actualmente, nosotros la hemos aprovechado mediante las herramientas culturales que nos han llevado primero a sobrevivir, y después a construir nuestra subjetividad. Únicamente mediante el proceso creativo y transformador hemos logrado sobrevivir y acomodarnos; sólo mediante la urgencia vital de nuestra mente, a partir de las emociones superiores o, como cataloga Damasio, secundarias, hemos logrado superar lo dado en un primer momento por la naturaleza, y después por la propia cultura del ser humano. Todas las capacidades superiores de la mente se sustentan por una base biológica ancestral y primitiva; igual pasa con la cultura: hemos construido a partir de los materiales básicos para transformar y crear nuevas herramientas que al mismo tiempo, nos han permitido la evolución de nuestras habilidades y capacidades mentales. Y aunque la evolución nunca ha sido lineal, necesitamos percibir la necesidad y la crisis para dedicarnos a pensar y reflexionar sobre la realidad dada.


Considero que actualmente, a nivel pedagógico o educativo, volvemos a necesitar un cambio, una fuerza intencional que surja de la deconstrucción de lo que hemos heredado para buscar nuevas fórmulas que nos lleven a la armonía que se merece un “proceso” tan importante como el educativo, el cual es imprescindible para cualquier sociedad del siglo XXI que desee dominar el presente para poder predecir el futuro con sosiego y esperanza. Pero, como un análisis de este calibre no se puede dilucidar en lo que llevamos escrito y, además, para poder reconocer las variables implicadas y así deconstruir juntos la realidad requerimos unas cuantas reflexiones más, pondremos aquí el primer punto y aparte. Nuestro propósito- como ya hemos apuntado- es formular afirmaciones plausibles que puedan servirnos para las realidades que se dan en cualquier aula, en cualquier unidad que forme parte de un sistema o subsistema en los cuales sus diferentes núcleos de acción (agentes culturales de la familia, escuela, medios de comunicación…) interactúan para educar o formar a un ser humano, así que no debemos perder de vista nuestro objetivo general y dedicar toda nuestra atención a disminuir al máximo las repercusiones azarosas y las contradicciones provocadas, generalmente, por no tener presente el alcance y la repercusión de las causas. Pero sí podemos resumir este primer apartado brevemente, y es aquí donde deseo que mis lectores participen con sus aportaciones valiosísimas para que esto no sea una mera reflexión personal, sino más bien una construcción guiada por mis inquietudes y sustentada en las opiniones de quien desee acompañarme en este trepidante y “necesario” viaje hacia el cambio y la transformación de lo heredado.


Próxima edición: 27 de Noviembre

L

2 comentarios:

Esther dijo...

Xevi...sóc l'Esther ... Déu n'hi do amb l'article...
Així que m'ho vas dir, em vas deixar tan intrigada que el vaig començar a llegir... Està molt bé però també és cert que has d'estar concentrada quan el llegeixes...
Bé ... Estic d'acord que cal orientar als alumnes per tal que sàpiguen PRENDRE les decisions oportunes, tant pel que respecte a ells com al seu entorn.
També que cal contemplar l'EDUCACIÓ COM un "mètode que estigui regit per la REFLEXIÓ en el que cal prioritzar el PLAER DELS ALUMNES...per tal de conèixer i aprendre per saber escollir sobre la base dels seus sentiments i emocions ètiques"... Ara bé encara estic amb més acord que cal un canvi perquè...si reflexionem sobre l'educació que donem als i a les nostres alumnes...Realment estem convençuts que és això el que realment ens importa? aconseguim MOTIVAR-LOS? o ens dediquem a impartir una sèrie de continguts que tenen poc o pràcticament res a veure amb la seva realitat? A més, encara m'atreviria a dir que a EI i a Primària som conscients que els i les mestres hem de canviar, que falta aquella autoreflexió per tal que els nostres alumnes aprenguin a PENSAR, CRITICAR,...en definitiva a ser bons ciutadans, que s'impliquin en el seu entorn...
Però, i a Secundària...què està passant? quants alumnes estan motivats? engrescats a voler aprendre? Qui en té la culpa? ells? (no ho crec), la societat consumista en la que estem tots i totes immergits? (sí...no dic pas que no...però és el que hi ha) nosaltres els i les mestres? el sistema educatiu en general?
És tan bonic veure a un teu o teva alumne que li encanta fer allò que se li proposa, que vol saber més, que té capacitat de parlar, comunicar...
Som tots i totes plegats que hem de reflexionar sobre l'educació...
I per darrer punt, també penso que nosaltres sols no ho podem fer, m'estic referint als i a les mestres...necessitem la implicació de les famílies...crec que hi ha d'haver una COHERÈNCIA entre la família i l'escola...
Seguirem parlant...Xevi

Anónimo dijo...

IVAN
Hola Xevi.
Deunidò amb la reflexió. Però haurè de llegirla un altre vegada, ja que utilitzes un llenguatge força tecnic i em costa entrar-hi.

I parlant de motivació, i d'edcuadors... tant sols veure l'esforç per orientarte en el camp i la tecnificació en la teva reflexió, hem fa veure o millor dit creure, que continuen havent-hi professionals que reflexionen sobre la seva practica i en resum que estan motivats en un mon que tant comú es trobar "cremats " i "desmotivats".
Endavant amb el que fas.
Tindre present aquesta finestra per la qual entrar i aportar.
Ja saps que tenim punts de vista diferents, malgrat que en el mateix camí. Tu ets un teoric i jo sempre enfoco cap l'estrategia, (tu montes la carretera, però a mi m'agrada molt mes les linies i les senyals que guien als conductors)
Fins aviat
I anim amb el projecte