sábado, septiembre 15, 2007

Amor por nuestro Arte

Cuando el significado de nuestro arte es recompensado por un atisbo de desarrollo, nos sinceramos para devenir verdaderos artistas del bricolaje cultural. Cuando dilapidamos nuestros esfuerzos en la acción inútil y el objetivo fútil, culpamos despiadadamente a las determinaciones que sublevan al aprendiz desatendido.

Nos duele reconocer una derrota, nos daña absorber el fracaso, nos lastiman las laceradas miradas de quien nos muestra la pérdida de seguridad.
¿En quién debemos confiar?, ¿En quién debemos desconfiar? Yo desconfío de las contiendas sencillas y las premisas simplistas, mas confío en el valor de la victoria compartida y el honor de una consciencia tranquila.

Soy agradecido con las personas que de mí extirpan la duda y el conflicto. Huyo apaciblemente de quien intenta disimular sus errores y culpar a los míos. Siento la calma en la autocrítica y el desasosiego en lo escueto. Asimilo lo complejo para integrar el desorden, siempre desvelando un logos que requiere ser comprendido, compartido, explicado, re-definido.

Nuestro milagro es una lucha diaria.
Nuestro destino es un Amor compartido.

Amor por el Conocimiento, por el Saber; un Amor que cohabita en las ansias por desvelar los misterios de la mente, por la abstracción generalizada, por la computación en la reentrada.

Amor por una educación maltratada, incomprendida, reducida a sus propios temores y sustentada por sus propios errores; éstos, endémicos, se mantienen aún desconocidos para la lucidez del crítico y la reflexión abierta, real y compleja.

No obstante, siempre un Amor fiel, sincero, diverso, singular y verdaderamente heterogéneo. Una pasión por el arte, por lo incierto, por lo arcano, por el aprendizaje.



-Para aquellos que como yo, disfrutan a pesar de las adversidades mal comprendidas por los demás-

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